Los milisegundos pasando por las esferas del control remoto, esos botones numerados para no perdernos en medio del zaping, tan noventas, tan pasado, tan todavía todo. Hacíamos más caminando que destruyendo las retinas, viendo esta caja negra, llena de luces, sin dejar nada a la imaginación. Ayer terminé un libro de bukowski. Gracias por tantas malas palabras y por tan mejores atmósferas. Leer es lo que sigue. Pero ¿a quién le toca ahora?, ¿a los que televidentes que nunca hemos sido lectores o a los escritores que nunca han visto televisión?. Alguien ayúdenos porque estamos separados en dos. Mañana sigo leyendo un libro con mis dotes de televidente.
El dolor de saber sentir. Es en el amanecer cuando los silencios gritan con impaciente desesperación, gritan que los días no están contados, que contemos con un poco más de horas, que nos toquemos las manos una vez más... al menos, que no dejemos ir el aliento de ver otro amanecer sin remordimientos y que la vida no es bella por azar, la vida es una hermosa bestia salvaje, imponente que no ve por ti, por mí, o por algo, es más creo que la vida no ve ni por sí misma, porque simplemente existe, es, ha sido y será, como esos cuentos interminables de la "filosofía big bang" en donde todos nos extendemos sin culpa, sin objetivo, sin esfuerzo, simplemente nos hacemos tan grandes que un día estallamos; y quien sabe, tal vez algún día la maravilla de la nostalgia de mi imaginación se apodere de esas partículas para volver a crear lo que ya no es. Y no tiene sentido, pero siempre es muy lindo recordar.
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